Contexto del Paro Nacional de Ecuador
Entrevista a Miguel Ruiz profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Central del Ecuador
¿En qué contexto se da el paro
del mes de octubre?
Se da después de un par de años
de un gobierno que ganó las elecciones, por un margen apretado, pero
finalmente, las ganó con un proyecto determinado. Que era un proyecto que,
supuestamente, iba a dar un tipo de continuidad al gobierno anterior, es decir,
un gobierno que debería haber seguido la puesta de la soberanía nacional, de un
programa económico pos-neoliberal que en ningún momento se habló en la
candidatura con acercamientos con el Fondo Monetario Internacional, ni mucho
menos, y que, de forma bastante rápida, a los pocos meses de ser gobierno,
Lenin Moreno comienza a dar señales inequívocas de que va a dar un giro de 180
grados, en la política económica, en la política social, en relación con Estados
Unidos, etc.
Unos de los principales síntomas
de este viraje es que comienza a despedir gente del sector público, comienza a
establecer acercamientos con el Fondo Monetario Internacional, comienza a
acercarse muy peligrosamente con los Estados Unidos y estas diferentes medidas,
fueron afectando material, y simbólicamente, a buena parte de la población de
la población ecuatoriana. Unos primeros afectados, que eran los despedidos,
comenzaron a crecer de forma muy importante. La economía comienza, además, a
enfriarse la cantidad de gente que está trabajando en condiciones de
informalidad se multiplicó, eso se puede ver en las calles. El modelo de
ambulantaje, al menos acá en Quito, existía, pero no es como ahora. Cada mes
que pasa uno ve más gente laborando en la calle. ¿Qué quiere decir eso? Que hay
una coyuntura de crisis, una crisis que ha también ha sido auto infringida por
el propio gobierno como lo han estudiado varios economistas. Incluso
economistas de acá, de nuestra universidad (Universidad Central del Ecuador) si
quieren les puedo pasar algunos datos de colegas míos de la facultad de
economía que han documentado muy bien cómo el gobierno se amarró las propias
manos para no intervenir en algunos aspectos claves de la economía. Bueno, y en
este contexto general, de un gobierno que dijo que iba a hacer una cosa e hizo
todo lo contrario, viene esta bomba del famoso decreto 883 que plantea la
eliminación de los subsidios para los combustibles. Esa fue simplemente la gota
que derramó el vaso, pero era un vaso que se venía llenando, una protesta como
la que tuvimos en frente, en octubre, de esa magnitud, no es algo absolutamente
espontaneo, que de la noche a la mañana la gente se levanta “cabreada”. Se
venían acumulando diferentes tipos de descontentos contra el gobierno de Lenin
Moreno y el tipo se atrevió a tocar un tema super sensible para el pueblo
ecuatoriano, que es el tema de los subsidios.
Entonces, la gente, mucha gente,
en el campo, en las ciudades se “cabreó”. Gente que, alguna venía de ciertas militancias,
de algunos partidos políticos del movimiento indígena, de sindicatos, de
organizaciones barriales, pero, en realidad, la gran mayoría de gente que salió
a protestar, creo yo, sobre todo a los finales de los últimos días del paro,
era gente que no estaba previamente organizada o no tenía una ideología muy
clara, pero si tenía claro que este era un gobierno que estaba condiciendo al
país al desastre.
¿Cuál fue el papel de los medios de comunicación
convencionales durante el paro nacional?
El papel de los medios, bueno,
creo que fue más o menos evidente, para buena parte de la población
ecuatoriana, cual fue ese papel de los grandes medios de comunicación.
Prácticamente todos, o casi todos, de los grandes medios nacionales tuvieron
una de dos actitudes: o simplemente silenciaron las protestas, minimizar, hacer
como si no pasara nada, pusieron comiquitas en televisión o cualquier otro
programa tonto para no hacer su trabajo; o, francamente, manipularon,
distorsionaron la información respecto al paro. Presentándole a la gente que se
manifestaba como gente, básicamente, violenta que quería un golpe de estado
cuando en realidad las cosas caminaban por otro lado.
Afortunadamente, se les cayó la
careta. Mucha, muchísima gente se dio cuenta del papel nefasto que cumplieron
esos grandes medios en el paro, no les fue tan fácil ocultar lo que pasaba e,
incluso, tuvimos algunos momentos grotescos como cuando salían a entrevistar a
la gente y, cuando la gente era crítica, les quitaban el micrófono y enfocaban
cualquier otra cosa. Y otra cosa que habría que decir que fue muy bueno en esta
coyuntura es que, un grupo bastante importante de pequeños y medianos medios
alternativos, que no están en la televisión, si no que tienen programas en
radios alternativas o transmiten por internet, si salieron a hacer un trabajo
mucho más serio y más digno, le dieron la voz a la gente, la dejaron hablar y,
gracias a esos pequeños o medianos medios pudimos enterarnos de lo que pasaba.
Llegando a tener situaciones tan
conflictivas como que el gobierno no toleró que alguna radio, como Radio
Pichincha, le diera la voz a la gente y de plano la cerró durante varios días.
De forma absolutamente ilegal, inconstitucional. Entonces, el gobierno fue
cómplice, finalmente, de esto. A los medios que no decían la verdad, o la
tergiversaban, les dio todo el chance para que estuvieran al aire, no los tocó
y a aquellos medios que estaban planteando otras visiones del paro, visiones
plurales, visiones críticas, los intentó acallar, cerrándoles las radios o
amenazando a los chicos, a los estudiantes o a los jóvenes periodistas que
hacían este tipo de trabajo, de medios críticos. Les dijo, “ya te tenemos
vigilado, sabemos qué estás haciendo y tú eres parte de la incitación a la
protesta”. La ministra Romo se lo dijo por lo menos a un par de medios que los
tenía identificados, sólo con la finalidad de amedrentar a esa gente que no se
pliega al guion que el gobierno quería transmitir.
¿Cuál fue el papel de los indígenas?
Yo creo que no hay que hablar del
indígena, yo creo que hay que hablar de los Indígenas ecuatorianos que, además,
a mi molesta mucho, dicho sea de paso, como breve paréntesis, este discurso
urbano de hablar de nuestros indígenas. No son nuestros, existen pueblos
originarios en el Ecuador que han comenzado sus luchas desde el momento de la
invasión colonial y que, a lo largo de los últimos cinco siglos, han dado
diferentes batallas. Esos pueblos indígenas, en esta ocasión, fueron, no los
únicos, pero si los protagonistas importantes. No sólo la CONAIE, la CONAIE es
una de las expresiones mejor organizadas de los pueblos indígenas, pero hubo
otras. La de los indígenas evangélicos, por ejemplo, la FEINE, la FENOCIN, y
otras organizaciones menores de carácter regional que salieron a protestar, y no
sólo en Quito, si no en diferentes partes del país, salieron en la Sierra, el
Oriente; diciéndole al gobierno: “No estamos de acuerdo con tu propuesta de
eliminación de subsidios”. A la final, digamos, por su capacidad organizativa,
la que estuvo en los medios sobre todo la dirigencia de la CONAIE, pero sería
un error querer reducir la enorme complejidad y diversidad de los sujetos
indígenas sólo a una de sus expresiones políticas. E incluso, al interior de la
propia CONAIE hay diferentes grupos, diferencias tenencias, unos más proclives
a la negociación con el gobierno, otros que, más bien, apostaron a una lucha
popular que no sólo se contentara con bajarse el 883 si no que criticaban, en
general, la estructura de la nueva política económica y la deriva neoliberal,
digamos, del gobierno de Lenin Moreno.
Entonces, creo que es muy
importante entender eso, o sea, no existe El Movimiento Indígena, existen Los
Movimientos Indígenas, que además ellos mismos dijeron, fueron en cierto
momento rebasados por sus propias bases. Las diferentes bases sociales, sobre
de la Sierra centro, pero también de la Sierra sur, tuvieron una capacidad de
movilización bastante autónoma, e incluso cuando algunos líderes indígenas
salieron a decir algunas cosas a los medios, fueron criticados, también, por
sus propias bases. Entonces, ahí hay un universo muy complejo que habría que
estudiar a profundidad.
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